Sueño0–24 meses

Plan de sueño del bebé según su edad

¿Cuánto tiempo puede estar despierto tu bebé y cuántas siestas son normales?

44 min de lectura

A veces tu bebé duerme tres horas seguidas y otras solo veinte minutos; y llega un momento en que te preguntas si todo eso es normal. No existe un plan de sueño que sirva para todos los niños. Lo que sí hay son valores orientativos fiables: para cada edad desde el nacimiento hasta el segundo cumpleaños, con tabla de ventanas de vigilia, ejemplos de días y una guía para encontrar el ritmo de sueño de tu bebé. En el recuadro «Señales de alarma» te contamos cuándo no conviene esperar.

Los valores orientativos, en resumen:

  • Sueño total: 14–18 h al principio, 12–16 h entre los 4 y los 9 meses, 11–14 h entre 1 y 2 años

  • Sueño nocturno: 8–11 h al principio, con pausas, 11–12 h a partir de unos 9 meses

  • Siestas: 3–5 en los primeros meses, 2 entre los 9 y los 12 meses, a partir de unos 18 meses 1

  • Ventana de vigilia: 35–75 min tras nacer, 2–3 h a los 6 meses, 5–6 h a los 2 años

  • Hora de dormir: al principio flexible, a partir de unos 4 meses a menudo entre las 18:00 y las 19:30 h, a partir de 1 año entre las 18:00 y las 20:00 h; en España, con horarios más tardíos, muchas veces más tarde

  • Prematuros: calcula según la edad corregida hasta aproximadamente los 2 años

En resumen

Sueño al principio
14–18 h
Sueño de 1 a 2 años
11–14 h
Despierto tras nacer
35–75 min
Siestas
3–5, luego 1

¿Qué es una ventana de vigilia?

Una ventana de vigilia —también llamada tiempo despierto o periodo de vigilia— es el tiempo que pasa desde que tu bebé se despierta hasta que vuelve a dormirse, incluyendo la toma y el cambio de pañal. Termina cuando se vuelve a dormir. Con cada minuto despierto aumenta la presión de sueño. En un recién nacido, a menudo ya es tan alta a los 35–75 minutos que necesita volver a dormir. Con la edad, estas ventanas se alargan.

Siendo sinceros: las ventanas de vigilia son valores basados en la experiencia práctica, no una guía médica. Por eso los rangos son deliberadamente amplios, y los valores de cada mes en las tablas de abajo se han calculado de forma uniforme entre los orientativos de las edades vecinas. El resto de cifras se basan en recomendaciones de la OMS, del organismo alemán de salud pública, de la sociedad alemana de pediatría y de la Academia Americana de Pediatría (AAP), así como en estudios sobre el sueño (actualizado en septiembre de 2026). Todas las cifras son rangos orientativos, no normas.

Dos aclaraciones para leerlo mejor: cuando hablamos de «sueño nocturno» nos referimos a todo lo que tu bebé duerme entre la tarde-noche y la mañana, sumado en total, con tomas y despertares entre medias, no seguido. Y como el sueño total, diurno y nocturno proceden de mediciones distintas, sus valores máximos no se dan todos a la vez.

Así se va formando el ritmo de sueño

  • Entre la 4.ª y la 6.ª semana, el sueño va haciéndose poco a poco más regular.

  • Desde alrededor de las 8 semanas, el día y la noche empiezan a diferenciarse más claramente.

  • Con 9–12 semanas, tu bebé empieza a producir la hormona del sueño, la melatonina, siguiendo el ritmo del día; el tramo de sueño más largo va aumentando.

  • Con 3–6 meses, el ritmo se consolida y la noche pasa a ser el sueño principal.

  • Desde alrededor de los 8 meses, en muchos bebés las siestas empiezan a caer de forma fiable a horas parecidas.

Es decir, primero la noche se vuelve más predecible, y las siestas diurnas tardan meses más en hacerlo. Si tu bebé con 10 o 12 semanas todavía confunde el día y la noche, está en pleno desarrollo; no va retrasado. Puedes ayudarle suavemente: durante el día, luz y ruidos normales de casa, también en las siestas; por la noche, luz tenue, pocas palabras y cambios de pañal tranquilos.

Por eso, en los primeros meses, un horario rígido por reloj suele generar más estrés que calma. Un ejemplo: con cuatro meses, una primera siesta hacia las 9:30 encaja bien si tu bebé se ha despertado a las 8:00. Pero si ese día ya estaba despierto a las 6:00, las 9:30 llegan demasiado tarde. Las ventanas de vigilia se mueven con la mañana; el reloj, no.

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Tabla de ventanas de vigilia

Ventanas de vigilia, siestas y sueño nocturno desde el nacimiento hasta los 5 meses:

  • Nacimiento: 35–75 min despierto, 3–5 siestas, noche 8–11 h

  • 1 mes (algo más de 4 semanas): 50–85 min despierto, 3–5 siestas, noche 9–11½ h

  • 2 meses (casi 9 semanas): 60–95 min despierto, 3–5 siestas, noche 9–11½ h

  • 3 meses (13 semanas): 70–125 min despierto, 3–4 siestas, noche 10–11½ h

  • 4 meses (algo más de 17 semanas): 85–150 min despierto, 3–4 siestas, noche 10–11½ h

  • 5 meses (casi 22 semanas): 105–165 min despierto, 3–4 siestas, noche 10–11½ h

De los 6 a los 11 meses:

  • 6 meses: 2–3 h despierto, 2–3 siestas, noche 10½–11½ h

  • 7 meses: 2 h 10 min a 3 h 10 min despierto, 2–3 siestas, noche 10½–11½ h

  • 8 meses: 2 h 20 min a 3 h 20 min despierto, 2–3 siestas, noche 10½–11½ h

  • 9 meses: 2½–3½ h despierto, 2 siestas, noche 11–12 h

  • 10 meses: 2 h 40 min a 3 h 40 min despierto, 2 siestas, noche 11–12 h

  • 11 meses: 2 h 50 min a 3 h 50 min despierto, 2 siestas, noche 11–12 h

¿Cansancio o hambre?

Los rangos marcan el marco, y tu bebé lo va llenando: fíjate en sus señales. El cansancio suele mostrarse así:

  • Aparta la mirada o se queda mirando al vacío, fijo y con la mirada vidriosa.

  • Bosteza; los bebés más mayores se frotan los ojos.

  • Sus movimientos se vuelven más lentos y descoordinados, y pierde interés por el juego.

  • Se queja y busca tu cercanía. Algunos fruncen el ceño, abren mucho los ojos y aprietan los puñitos, como si intentaran mantenerse despiertos.

Al principio, el hambre se parece mucho:

  • Busca con la boca abierta y gira la cabeza hacia un lado.

  • Hace ruiditos con la boca, se relame o se chupa el puño y los dedos.

  • Se inquieta y emite sonidos suaves, como murmullo.

  • El llanto es una señal tardía: cuando un bebé ya llora, suele costar más alimentarlo y calmarlo.

Por eso, en las primeras semanas, si dudas, ofrece primero pecho o biberón. Alimentar a demanda siempre tiene prioridad sobre la ventana de vigilia.

Sueño de 0 a 8 semanas

En las primeras semanas, tu recién nacido duerme mucho, pero en periodos cortos repartidos a lo largo de todo el día y de la noche. Entre medias quiere comer, también de noche: los recién nacidos amamantados suelen tomar pecho de 8 a 12 veces en 24 horas, y por la tarde-noche a menudo muy seguido. Esta lactancia en racimo es normal y no significa que tengas poca leche. Al principio tu bebé solo está despierto ratitos cortos: comer, cambiar el pañal y un poco de mimo llenan enseguida una ventana así; no necesita más actividad.

Hasta que recupere su peso de nacimiento, normalmente a los 10–14 días, no debería pasar más de unas cuatro horas sin comer. Se cuenta desde el inicio de una toma hasta el inicio de la siguiente. Esas cuatro horas son un límite máximo para una pausa larga aislada, no un ritmo fijo de alimentación. Si tu bebé duerme más, despiértalo con suavidad:

  1. Espera a que esté en sueño ligero: los ojos se mueven bajo los párpados, hace pequeños sobresaltos o ruiditos con la boca.

  2. Ayúdale a volver al día poco a poco: algo más de luz, abre el saco de dormir, déjale solo con el body y ponle un pañal limpio.

  3. Háblale: colócalo erguido, acaríciale la espalda y las plantas de los pies o ponlo piel con piel.

  4. Ofrece pecho o biberón. Si vuelve a dormirse mientras come, comprime suavemente el pecho con toda la mano o cambia de lado.

  5. Si, a pesar de todo, sigue muy adormilado y apenas toma, o se salta varias tomas durmiendo, debe valorarlo un profesional cuanto antes: durante el día, tu pediatra del centro de salud; fuera de su horario, las urgencias de atención primaria de tu zona o las urgencias pediátricas del hospital. Si no consigues despertarlo o está flácido, llama ya al 112.

Y no te extrañe si se sobresalta, gruñe o respira de forma irregular mientras duerme. Aproximadamente la mitad de su sueño a esta edad es sueño activo, y las pausas respiratorias de 5–10 segundos son normales. Si una pausa dura más de 10 segundos, debe valorarlo un profesional de inmediato. Si dura más de 20 segundos o la piel se pone azulada, llama ya al 112: te lo explicamos mejor en el recuadro «Señales de alarma».

Valores orientativos para 0–8 semanas:

  • Sueño total: 14–18 h en las primeras 4 semanas, después 14–17 h

  • Sueño nocturno: 8–11½ h en total, sumadas, con varias tomas

  • Sueño diurno: 5–8 h

  • Siestas: 3–5, de 20 min a 4 h; al principio, máx. 4 h desde el inicio de la última toma

  • Ventana de vigilia: 35–75 min tras nacer, 60–90 min a las 8 semanas

  • Hora de dormir: todavía no hay una fija; el ritmo aún se está formando

Sueño a los 2–3 meses

A los 2–3 meses, entre la semana 9 y la 13, cada vez más sueño se desplaza a la noche y el día empieza a tener cierta forma. En ninguna etapa crece tanto el tramo más largo de sueño como entre el primer y el cuarto mes: en un estudio neozelandés con 75 bebés, aproximadamente la mitad durmió por primera vez a los tres meses desde medianoche hasta las 5:00 h sin que los padres tuvieran que intervenir. Puede que un día te despiertes tú sola porque hay mucho silencio. Los tramos largos ya son normales: no hace falta despertar a tu bebé si ya ha recuperado su peso de nacimiento, gana peso bien y en el hospital o en la consulta de pediatría no te han dado un plan específico para despertarlo.

Por la noche suele tomar una o dos veces; algunos bebés, tres, y otros, ninguna. Si se despierta, a esta edad lo más habitual es que tenga hambre. Cuánto dura una siesta sigue siendo muy difícil de predecir: puede ser cualquier cosa entre veinte minutos y varias horas. No es que estés haciendo algo mal: así es el sueño de los bebés a esta edad.

Si por la noche tu bebé sigue despierto hasta las 22:00, con 10 o 12 semanas no es raro: el ritmo de melatonina que da sueño por la tarde-noche todavía se está formando. No puedes forzar ese sueño nocturno, pero sí prepararlo: luz natural por la mañana; por la tarde-noche, luz tenue y calma; y cada noche, el mismo ritual breve. Hacia los cuatro meses ya suele merecer la pena una hora de dormir aproximada.

Muchos bebés lloran más a última hora de la tarde y por la noche, con un pico alrededor de la 6.ª semana y mucho menos hacia los 3–4 meses. Si desde las 18:00 quiere estar tomando todo el rato y llora antes de dormirse, a menudo se juntan hambre, cansancio y demasiados estímulos. Si llora más de tres horas al día, en más de tres días por semana y durante más de tres semanas, consúltalo con tu pediatra, que puede orientarte y derivarte si hace falta.

Un ritual nocturno corto, de alrededor de media hora, empieza a ser ahora el primer ancla. No lo empieces por reloj, sino cuando la última ventana de vigilia del día esté llegando a su fin y tu bebé muestre sueño:

  1. Baja la luz, quita jaleo y pantallas.

  2. Pañal limpio, body o pijama y saco de dormir.

  3. Pecho o biberón en un ambiente tranquilo y con luz tenue.

  4. Una canción o las mismas palabras calmadas cada noche.

  5. A su propia cuna, boca arriba.

Si tu bebé se duerme ya durante la toma, a esta edad está bien. En una encuesta, los rituales nocturnos fijos se asociaron ya en bebés de 1 a 15 semanas con tramos nocturnos más largos. Siempre parecido; nunca perfecto.

Valores orientativos a los 2–3 meses (semanas 9.ª–13.ª):

  • Sueño total: 14–17 h

  • Sueño nocturno: 9–11½ h en total, sumadas, por lo general con 1–2 tomas

  • Sueño diurno: 5–8 h

  • Siestas: 3–5, con una duración todavía muy variable

  • Ventana de vigilia: a las 8 semanas 60–90 min, a las 10 semanas 65–105 min, a las 12 semanas 70–120 min

  • Hora de dormir: todavía flexible; a partir de unos 4 meses merece la pena una hora aproximada

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Sueño de los 3 a los 6 meses

Entre los 3 y los 6 meses, entre la semana 14 y la 26, la noche se convierte en el sueño principal y en el bloque más largo. En algún momento de estos meses suele desaparecer la cuarta siesta: las ventanas de vigilia ya se han alargado tanto que cuatro siestas dejan de caber en el día, y la última, a última hora de la tarde, va retrasando cada vez más la noche.

Muchas familias viven noches más movidas alrededor del cuarto mes y entonces oyen hablar de la «regresión de los 4 meses». La ciencia no ha demostrado una caída que afecte a todos los bebés; de media, el sueño incluso mejora durante los primeros cuatro meses. Lo que sí cambia de verdad es la estructura del sueño: madura. Puede ser una o tres semanas algo accidentadas y, aun así, ser un paso adelante.

Desde alrededor de los cuatro meses, puedes probar a acostar a tu bebé con sueño pero todavía despierto: como una posibilidad, no como una obligación. Algunos bebés ya duermen ahora seis horas seguidas; muchos, no. Compáralo con cómo dormía hace unas semanas, no con el bebé del grupo de crianza.

Valores orientativos de los 3 a los 6 meses (semanas 14.ª–26.ª):

  • Sueño total: 13–16 h a los 3 meses, a partir de los 4 meses 12–16 h

  • Sueño nocturno: 10–11½ h; por la noche suele seguir habiendo una toma

  • Sueño diurno: 3–4 h

  • Siestas: 3–4; el cambio de 4 a 3 suele caer en esta etapa

  • Ventana de vigilia: a los 3 meses 70–125 min, a los 4 meses 85–150 min, a los 5 meses 105–165 min, a los 6 meses 2–3 h

  • Hora de dormir: a partir de unos 4 meses, a menudo entre las 18:00 y las 19:30 h

Sueño de los 6 a los 9 meses

Entre los 6 y los 9 meses, muchos bebés se despiden de la tercera siesta: pasan de tres a dos. Suele notarse antes: la última siesta, a última hora de la tarde, deja de funcionar o retrasa mucho la noche. Los días de transición, con tres siestas unas veces y dos otras, son normales. En los días con una siesta menos, la noche puede empezar antes.

Por la noche puede volver a haber más movimiento. Hacia el noveno mes es especialmente alta la proporción de bebés que se despiertan más de dos veces por noche: en un estudio italiano fue algo más de uno de cada cuatro. A veces coincide con nuevas habilidades motoras, como ponerse de pie agarrándose. Lo habitual es que se calme en 1–3 semanas.

Cuando tu bebé se mueve más, la cuna también necesita una puesta al día:

  • Baja el colchón antes de que pueda sentarse; tan abajo que no pueda asomarse ni levantarse apoyándose en la barandilla.

  • Retira un móvil colgado sobre la cuna en cuanto se apoye sobre manos y rodillas, como muy tarde a los 5 meses.

  • Mantén los cables, por ejemplo los del vigilabebés, al menos a un metro de la cuna.

Valores orientativos de los 6 a los 9 meses:

  • Sueño total: 12–16 h

  • Sueño nocturno: 10½–11½ h; algunos bebés siguen tomando algo por la noche

  • Sueño diurno: 2½–3½ h

  • Siestas: 2–3; a menudo la tercera desaparece en esta etapa

  • Ventana de vigilia: a los 6 meses 2–3 h, a los 9 meses 2½–3½ h

  • Hora de dormir: a menudo entre las 18:00 y las 19:30 h

A veces las noches más inquietas llegan con nuevos movimientos, y suelen volver a calmarse.

Sueño de los 9 a los 12 meses

Entre los 9 y los 12 meses, lo normal son dos siestas, y el día adquiere una forma más predecible, sobre la que puedes organizar citas y comidas.

Cerca del primer cumpleaños, algunos bebés rechazan de repente una de las siestas. A menudo es solo una fase de 1–3 semanas y no una despedida definitiva. Dale algo de tiempo antes de reorganizar todo el día. En los días con una sola siesta, una hora tranquila de mimos, cuentos o paseo puede sustituir el descanso; y como la última ventana de vigilia se hace muy larga, la noche puede empezar antes.

Valores orientativos de los 9 a los 12 meses:

  • Sueño total: 12–15 h

  • Sueño nocturno: 11–12 h

  • Sueño diurno: 2–3 h

  • Siestas: 2

  • Ventana de vigilia: a los 9 meses 2½–3½ h, a los 12 meses 3–4 h

  • Hora de dormir: a menudo entre las 18:00 y las 19:30 h

Sueño de los 12 a los 18 meses

En los peques de 12 a 18 meses llega el gran cambio durante el día: lo habitual es que entre los 14 y los 18 meses, aunque en algunos casos no ocurra hasta los 24 meses, se pase de dos siestas a una siesta al mediodía. ¿Cómo saber si ha llegado el momento? Durante una o dos semanas, tu hijo rechaza una y otra vez una de las dos siestas, tarda mucho en dormirse o la segunda siesta retrasa claramente la noche. Los días de transición, con una siesta unas veces y dos otras, son normales, y la siesta que queda suele alargarse.

Con ello pega un salto el tiempo despierto: con dos siestas, poco antes del cambio un niño aguanta bien algo más de 3 hasta casi 4 horas; con una sola siesta al mediodía, 5–5,5 horas. No todos los días se lleva igual de bien ese salto.

Si justo ahora empieza la guardería o el cuidado con otra persona, el cambio suele coincidir con la adaptación. Pregunta por los horarios de sueño y calcula desde la siesta del mediodía: si termina a las 14:00, con 5–5,5 horas despierto la hora de dormir caerá entre las 19:00 y las 19:30. Si la siesta fue más corta o no la hizo, la noche puede empezar antes. Un ritmo parecido el fin de semana ayuda. Y en etapas de cambio como esta, tu hijo suele necesitar especialmente mucha cercanía, también por la noche.

Valores orientativos de los 12 a los 18 meses:

  • Sueño total: 11–14 h

  • Sueño nocturno: 11–12 h

  • Sueño diurno: 1½–2½ h

  • Siestas: 2, pero entre los 14 y los 18 meses lo habitual es pasar a 1

  • Ventana de vigilia: a los 12 meses 3–4 h; con solo 1 siesta 5–5½ h

  • Hora de dormir: a menudo entre las 18:00 y las 20:00 h

Sueño de los 18 a los 24 meses

Entre los 18 y los 24 meses, la mayoría de los niños ya se ha asentado en una única siesta al mediodía: les basta para el día. Antes del segundo cumpleaños, casi ninguno deja de dormirla por completo, aunque a veces proteste con ganas al mediodía. El rango amplio de 4 a 5½ horas de vigilia a los 18 meses incluye a niños que todavía hacen dos siestas. Si solo hacen una siesta al mediodía, lo más habitual es 5–5½ horas.

Hacia los 18 meses, muchas familias viven una fase inestable: tu hijo quiere decidir más por sí mismo, le cuestan más las separaciones y quizá le estén saliendo dientes. No es un retroceso, sino desarrollo, y suele durar 1–4 semanas. Mantén el ritual nocturno: justo ahora da seguridad. Lo mejor es pasar a la cama grande cuando mida unos 89 centímetros o cuando la barandilla de la cuna le llegue ya solo al pecho; si no, puede trepar y caerse.

Valores orientativos de los 18 a los 24 meses:

  • Sueño total: 11–14 h

  • Sueño nocturno: 11–12 h

  • Sueño diurno: 1½–2 h

  • Siestas: 1 siesta al mediodía

  • Ventana de vigilia: a los 18 meses 4–5½ h, con 1 siesta 5–5½ h, a los 2 años 5–6 h

  • Hora de dormir: a menudo entre las 18:00 y las 20:00 h

Una etapa inestable no es un retroceso, sino desarrollo: el ritual de la noche le da seguridad.

Siesta al mediodía entre los 2 y los 3 años

A los tres años, solo alrededor de la mitad de los niños sigue haciendo siesta al mediodía. Tu hijo está preparado para dejarla cuando puede pasar la tarde sin dormir y seguir estando de buen humor, y aun así se duerme bien por la noche. Si, en cambio, por la noche está irritable y demasiado cansado, todavía la necesita. Si después de la siesta tarda mucho en dormirse por la noche, puede sustituirse por un rato tranquilo con un libro o un audiocuento: descansar sin obligación de dormirse.

Valores orientativos entre los 2 y los 3 años:

  • Sueño total: 10–14 h

  • Sueño nocturno: 10½–11½ h

  • Sueño diurno: 1–2 h, si todavía duerme

  • Siestas: 1; a los 3 años, ya solo en aproximadamente la mitad

  • Ventana de vigilia: 5–6 h, a los 3 años 5–6½ h

  • Hora de dormir: a menudo entre las 18:00 y las 20:00 h

Resumen de las transiciones de las siestas:

  • De 4 a 3 siestas: normalmente entre los 3 y los 6 meses, cuando la 4.ª siesta retrasa la noche

  • De 3 a 2 siestas: normalmente entre los 6 y los 9 meses, cuando la 3.ª siesta tardía ya no funciona

  • De 2 a 1 siesta: normalmente entre los 14 y los 18 meses, aunque en algunos bebés no ocurre hasta los 24 meses

  • Sin siesta al mediodía: antes del 2.º cumpleaños, casi nunca; a los 3 años, todavía duerme aproximadamente la mitad

  • En los días de transición: a veces una siesta más y otras una menos; entonces, a dormir antes por la noche

Transiciones de siestas

De 4 a 3
3–6 meses
De 3 a 2
6–9 meses
De 2 a 1
14–18 meses
Días de transición
Noche antes

Cómo encontrar su ventana de vigilia

Los rangos son amplios porque no todos los bebés son iguales. Así puedes encontrar paso a paso la ventana de vigilia de tu bebé dentro de ese rango; normalmente basta una semana:

  1. Empieza por la mitad del rango. Con 10 semanas (65–105 min), eso significa: tu bebé debería estar dormido hacia los 85 minutos. Con 6 meses (2–3 h), hacia las 2,5 horas.

  2. Empieza a bajar el ritmo con tiempo. La ventana de vigilia termina cuando tu bebé ya está dormido; los minutos para conciliar el sueño cuentan dentro. Por eso conviene empezar unos 15–20 minutos antes: bajar la luz, pañal limpio, saco de dormir. Un ejemplo con 10 semanas: se despierta a las 7:00, empieza a relajarse hacia las 8:05 y se duerme sobre las 8:25.

  3. Fíjate en el tiempo que tarda en dormirse. Cuenta desde el momento en que empieza realmente el proceso de dormirse: acostarlo, apagar la luz o el último enganche al pecho con intención de dormir. Hasta unos 20 minutos es normal.

  4. Ajusta en pasos pequeños: antes de los 3 meses, de 5–10 minutos; después, de unos 15 minutos. Las dos imágenes de abajo te indican la dirección.

  5. Mira varios días. Un solo día engaña; el patrón fiable aparece en 5–7 días. Fíjate también en la hora del día: en muchos bebés, la primera ventana de vigilia de la mañana es de las más cortas.

  6. La alimentación a demanda siempre va primero. Si aparece el hambre a mitad de la ventana, se le da de comer: se adapta el plan, no al revés.

¿Demasiado pronto o demasiado tarde? Dos imágenes típicas:

  • Todavía no tiene suficiente sueño: tu bebé está tumbado a gusto, mira alrededor, balbucea… y media hora después sigue despierto. Alarga un poco la siguiente ventana.

  • Está demasiado cansado: tu bebé llora con fuerza, casi no se deja calmar y se resiste al sueño aunque se le nota agotado. Acorta un poco la siguiente ventana.

La última ventana de vigilia también determina la hora de dormir. Si la última siesta de un bebé de seis meses termina a las 16:15, con 2–3 horas de vigilia la noche caerá entre las 18:15 y las 19:15. Es decir, la hora la marca el día: quien se despierta a las 8:00 puede dormirse también a las 20:00. En una encuesta a casi 30.000 familias de 17 países, la hora media de dormir de los niños pequeños oscilaba entre las 19:27 y las 22:17 según el país; y donde se acostaban más tarde, dormían menos en total. Lo importante es, por tanto, que la noche sea lo bastante larga: quien se duerme a las 21:00 y necesita 11 horas de noche, dormirá hasta las 8:00.

Un solo día engaña: la ventana de vigilia de tu bebé solo se ve en el patrón de varios días.

¿Está demasiado cansado? Esto ayuda

A veces se te pasa la ventana y tu bebé llega demasiado cansado; nos pasa a todos. En ese momento ayudan menos estímulos y más calma, paso a paso:

  1. Fuera del bullicio: a una habitación tranquila, baja la luz y apaga tele y móvil.

  2. Dale cercanía: en brazos, bien pegado; piel con piel; o en el portabebés.

  3. Muévete de forma constante: mécele suavemente, camina despacio arriba y abajo o sal fuera con el carrito.

  4. Mantén un sonido constante: tararea bajito, canta una canción o haz un «shhh» suave.

  5. Quédate con una sola cosa: da a cada forma de calmarlo unos minutos, en vez de probarlo todo a toda prisa. Si parece tener hambre, ofrece pecho o biberón.

Cuando por fin se duerma, calcula la siguiente ventana de vigilia más bien en la parte baja del rango y adelanta un poco la noche. Perder una ventana no es un error, solo una pista para mañana.

Cuando ya no puedes más

Un llanto que no se acaba lleva a cualquiera al límite, y más aún si pasas las noches sola, sin pareja o sin familia cerca. Si notas que estás enfadada o desesperada:

  1. Acuesta a tu bebé boca arriba en su cuna.

  2. Sal un momento de la habitación y respira hondo.

  3. Ve a verlo cada pocos minutos.

  4. Llama a alguien.

No sacudas nunca a tu bebé. Sacudirlo solo unos segundos puede causar lesiones cerebrales gravísimas y poner en peligro su vida.

Aquí puedes encontrar ayuda:

  • Las 24 horas, de forma confidencial: en España, la Línea 024 (gratuita) o el Teléfono de la Esperanza (717 003 717).

  • Atención médica urgente: las urgencias de atención primaria de tu zona, cuando tu centro de salud está cerrado.

  • Apoyo a familias: en España, el Teléfono ANAR de la Familia (600 50 51 52), gratuito.

  • Durante el día: tu pediatra, tu matrona o tu médico de familia del centro de salud; tu pediatra puede derivarte si el llanto no cede. También pueden orientarte los servicios sociales de tu ayuntamiento.

  • Ayuda en el día a día: la enfermera de pediatría de tu centro de salud y los servicios sociales de tu ayuntamiento te dicen qué apoyo hay en tu zona.

¿Llevas más de dos semanas triste, sin ganas o con mucha ansiedad, o tienes pensamientos de hacerte daño a ti o a tu hijo? Pueden ser señales de depresión posparto. Busca ayuda de inmediato: habla con tu matrona o tu médico de familia; si piensas en hacerte daño, llama al 024 y, en una crisis aguda, al 112. Pedir ayuda no es un fracaso.

Cómo dormirse y cómo dejarlo en la cuna

¿Puede tu bebé dormirse al pecho, con biberón, en brazos o en el portabebés? En los primeros meses: sí. Dormirse mamando o en brazos no es una mala costumbre. A esta edad los bebés todavía no pueden calmarse solos cuando están sobrepasados, y su necesidad de cercanía es innata. La AAP solo recomienda acostarlos con sueño pero despiertos a partir de alrededor de los cuatro meses, y aun así como práctica, no como obligación. Dejar llorar no forma parte de eso: consolar no malcría.

El problema real a las 3:00 suele ser poder dejarlo en la cuna. Así suele funcionar mejor:

  1. Espera al sueño tranquilo. Los bebés se duermen primero en sueño activo: se sobresaltan, los ojos se mueven bajo los párpados y la respiración es irregular. Cuando cesan los sobresaltos y la respiración se vuelve tranquila y regular, duermen más profundo y es menos fácil que se despierten.

  2. Déjalo todo preparado: el saco de dormir ya puesto, la cuna despejada y la luz tenue.

  3. Acuéstalo despacio boca arriba, con un movimiento tranquilo y fluido, en su propia cuna.

  4. Quédate un momento más: mano sobre la barriga o el pecho, tarareo suave o «shhh».

  5. Si se despierta, tómalo en brazos, cálmalo y vuelve a intentarlo. O esta vez se duerme sobre ti, siempre que tú sigas despierta. Si se te cierran los ojos, acuéstalo en su cuna.

Planes de sueño hasta los 6 meses

Tres ejemplos de plan de sueño a las 10 semanas, 4 meses y 6 meses: para orientarte, no para seguirlos al pie de la letra. Los horarios cambian de un día a otro; lo que suele parecerse son los intervalos. Si en casa vivís con horarios más tardíos, como es habitual en España, desplaza todo el plan.

Plan de sueño con 10 semanas: sinceramente desordenado

  • 7:00 despertarse, tomar, pañal limpio

  • 8:20–9:20 siesta 1 (1 h)

  • 10:50–12:50 siesta 2 (2 h, en el carrito durante el paseo)

  • 14:20–14:40 siesta 3 (solo 20 min)

  • 15:55–17:05 siesta 4 (algo más de 1 h)

  • 18:30–19:00 siesta 5 (30 min, en brazos)

  • hacia las 20:15, ritual nocturno; se duerme sobre las 20:35

  • por la noche toma una o dos veces, por ejemplo hacia las 0:30 y las 4:00

Suele tomar después de cada despertar y por la tarde-noche a menudo muy seguido. En total, son unas 5 h de sueño diurno.

Si una siesta solo dura 20 minutos: prueba unos minutos con cercanía y tarareo. Si no vuelve a dormirse, levántate con él y calcula la siguiente ventana en el extremo bajo del rango, como aquí después de la siesta 3.

Si por la noche no quiere dormirse de ninguna manera: mantén la última hora tranquila y a oscuras. Si de forma habitual tarda más de media hora en dormirse, alarga un poco la última ventana de vigilia. A esta edad, una hora de dormir tardía es normal.

Plan de sueño con 4 meses

  • 7:00 despertarse, tomar

  • 8:30–9:15 siesta 1 (45 min)

  • 10:50–12:00 siesta 2 (algo más de 1 h)

  • 14:00–15:00 siesta 3 (1 h)

  • 17:00–17:30 siesta 4 (30 min, ideal fuera de casa)

  • 19:00 ritual nocturno; se duerme sobre las 19:30

  • por la noche todavía toma una o dos veces; algunos bebés más, otros ninguna

La primera ventana de vigilia, con 1,5 horas, es la más corta; más tarde puede llegar hasta 2 horas. En total, algo menos de 3,5 h de sueño diurno.

Plan de sueño con 6 meses

  • 6:30 despertarse, tomar

  • 8:45–9:45 siesta 1 (1 h)

  • 12:15–13:45 siesta 2 (1,5 h)

  • 15:45–16:15 siesta 3 (30 min, una cabezadita corta)

  • 18:15 ritual nocturno; se duerme sobre las 18:45

  • por la noche a menudo todavía toma una vez

Cuando desaparece la tercera siesta, la noche simplemente se adelanta un poco.

Planes de sueño a partir de los 9 meses

Otros tres ejemplos de plan de sueño: a los 9, 12 y 16 meses. Si en casa coméis y cenáis más tarde, como es habitual en España, desplaza las horas.

Plan de sueño con 9 meses

  • 6:30 despertarse, tomar; después, desayuno

  • 9:30–10:45 siesta 1 (1 h 15 min)

  • después, comida, juego y aire libre

  • 14:00–15:30 siesta 2 (1,5 h)

  • 18:30 ritual nocturno; se duerme sobre las 19:00

  • por la noche a menudo todavía se despierta una o dos veces; muchos bebés de nueve meses, sobre todo si toman pecho, aún comen entonces, y es normal

Los tiempos despierto aumentan a lo largo del día de 3 a 3,5 horas. Eso da 2 h 45 min de sueño diurno y unas 11,5 horas de noche con interrupciones.

Plan de sueño con 12 meses

  • 6:45 despertarse, desayuno

  • 9:45–10:45 siesta 1 (1 h)

  • 14:15–15:30 siesta 2 (1 h 15 min)

  • 18:45 después de cenar, cepillado de dientes, cuento, saco de dormir

  • se duerme sobre las 19:15

El cepillado de dientes va después de la última comida: así, el cepillo es lo último que toca los dientes antes de la noche.

Plan de sueño con 16 meses y una siesta al mediodía

  • 7:00 despertarse, desayuno

  • 11:30 comida

  • 12:00–14:00 siesta del mediodía (2 h)

  • por la tarde, parque y merienda; 18:00 cena

  • 18:45 ritual nocturno con cepillado de dientes y cuento

  • se duerme sobre las 19:15, algo más de 5 horas después de la siesta

Si tu hijo se despierta media hora antes, todo el día se moverá con él. Justo así es como debe ser.

Si tu hijo se despierta antes, todo el día se adelanta con él: así es justo como debe ser.

Despertares nocturnos

Despertarse por la noche forma parte del sueño del bebé igual que dormirse. Al cambiar de fase de sueño, los bebés y los niños pequeños suelen despertarse brevemente, a menudo varias veces por noche, y algunos lo hacen hasta la etapa preescolar. Eso no significa que estés haciendo algo mal.

En los primeros meses, el hambre es el motivo más frecuente; así que, en caso de duda, ofrece pecho o biberón. Hasta alrededor de los seis meses, al menos una toma nocturna entra dentro de lo normal. Después, muchos bebés sanos y que crecen bien ya no necesitan leche por la noche. Aun así, muchos siguen tomando, sobre todo si toman pecho, también en la segunda mitad del primer año y más allá. Ambas cosas son normales. A partir de los 10 meses, es menos frecuente que detrás de los despertares haya hambre.

¿Y la papilla de la noche? Dar papilla o cereales en el biberón no asegura que duerma del tirón, pero sí aumenta el riesgo de atragantamiento o de que tome más de lo que necesita. La papilla va con cuchara. La alimentación complementaria se empieza cuando tu bebé está preparado para ello —no antes del inicio del 5.º mes ni más tarde del inicio del 7.º—, no para mejorar el sueño.

Qué ayuda a muchas familias:

  • En los primeros meses, responder al llanto con rapidez. Consolar no malcría.

  • Si tu bebé solo gruñe o emite ruiditos, escucha unos segundos antes de intervenir: a menudo vuelve a dormirse solo. Si llora, esto no vale.

  • Poca luz y pocas palabras; cambiar el pañal solo si hace falta y con calma.

  • Las mismas palabras, la misma canción que al dormirse: lo familiar calma.

  • Desde la segunda mitad del primer año, despertarse no siempre significa hambre. A veces bastan tu voz y tu mano.

Si tu hijo está enfermo, le están saliendo dientes, acaba de vacunarse o estáis de viaje, el plan puede descansar unos días. En esos momentos, la cercanía va primero; después volveréis a vuestra rutina habitual.

Si por la noche le das biberón, prepara la leche de fórmula cada vez al momento —por ejemplo con agua hervida de un termo y el polvo medido aparte— y tira los restos. La leche preparada no debe pasar horas en un calentador. Nunca apuntales el biberón ni dejes solo a tu bebé con él en la cama: puede atragantarse, y succionar durante mucho rato daña los dientes.

Si las noches te están agotando durante semanas, lleva un diario de sueño durante unas tres semanas —en papel o en Moonsleep— y llévalo a tu pediatra. Apunta en cada sueño:

  • a qué hora se duerme y a qué hora se despierta

  • dónde y cómo se ha dormido: al pecho, con biberón, en brazos, en el portabebés, en el carrito o en la cuna

  • las tomas, también las nocturnas

  • cómo está después: tranquilo, quejoso o llorando

Para encontrar tu propia ventana de vigilia suelen bastar 5–7 días. Para hablarlo en consulta, el periodo más largo muestra más cosas: a menudo aparece un patrón que en el día a día pasa desapercibido.

Regresión del sueño a los 4, 9, 12, 18 meses y a los 2 años: qué suele haber detrás

  • Hacia los 4 meses: el sueño madura; no es un bajón para todos, y suele durar 1–3 semanas

  • Entre los 8 y los 10 meses: más despertares nocturnos, a menudo con nuevas habilidades motoras, normalmente 1–3 semanas

  • Hacia los 12 meses: rechazo de las siestas, a menudo es una fase y no una despedida, 1–3 semanas

  • Hacia los 18 meses: más voluntad propia, ansiedad por separación, dientes; normalmente 1–4 semanas

  • Hacia los 2 años: avance del lenguaje, cama nueva, protestas con la siesta del mediodía; normalmente 1–4 semanas

Estos nombres son observaciones de la práctica, no un diagnóstico; los calendarios fijos de “saltos” no están demostrados.

Cuánto duran las regresiones

Hacia los 4 meses
unas 1–3 sem.
Con 8–10 meses
unas 1–3 sem.
Hacia los 12 meses
1–3 sem.
18 meses, 2 años
unas 1–4 sem.

Señales de alarma

Con estas señales, lo importante no es el plan de sueño, sino conseguir ayuda rápida.

Llama ya al 112 si:

  • Tu bebé deja de respirar más de 20 segundos, o la piel, los labios o la lengua se ponen pálidos, azulados o grises.

  • Hay dificultad respiratoria aguda: respira muy deprisa, se le hunde la piel entre o debajo de las costillas, abre las aletas nasales o gime en cada respiración, sobre todo si casi no bebe. Los gruñidos inofensivos durante el sueño aparecen de vez en cuando, no en cada respiración, y tu bebé no parece estar haciendo esfuerzo.

  • Cuesta mucho despertarlo o no se despierta, llora de una forma extrañamente aguda o débil, o tiene una convulsión.

Hasta que llegue la ayuda: háblale en voz alta y tócalo con firmeza; no lo sacudas nunca. Pon una mano por debajo de las costillas, sobre la barriga, y mira si sube y baja. Llama al 112, mejor con el altavoz puesto, y no cuelgues por tu cuenta: el centro de emergencias te irá guiando, también si hace falta reanimación. Un curso de primeros auxilios pediátricos da mucha seguridad.

Atención médica inmediata —por la noche, en urgencias pediátricas del hospital o en las urgencias de atención primaria de tu zona— si:

  • Fiebre de 38,0 °C o más (medida por vía rectal), o por debajo de 36,5 °C en bebés menores de tres meses; fiebre de 39,0 °C o más en bebés de tres a seis meses.

  • Tu bebé está decaído y poco reactivo, apenas toma o se salta varias tomas durmiendo.

  • Tiene la piel o el blanco de los ojos amarillos junto con somnolencia llamativa o mala alimentación.

  • Tiene la fontanela abombada.

  • Hace pausas respiratorias de más de 10 segundos, aunque después siga respirando con normalidad.

Consulta con tu pediatra ese mismo día; fuera del horario de tu centro de salud, en las urgencias de atención primaria de tu zona, si:

  • Desde el 5.º día de vida moja menos de 6 pañales en 24 horas, o un pañal sigue seco más de 8 horas.

  • Tu bebé aún no ha recuperado su peso de nacimiento y duerme regularmente más de 4 horas sin comer.

  • Fiebre que, en bebés y niños pequeños menores de unos 2 años, dura más de un día (en niños mayores, más de 3 días), o si tu hijo bebe claramente menos.

Pide cita en poco tiempo si:

  • Tu hijo ronca con frecuencia y fuerte, incluso sin catarro, o respira con esfuerzo mientras duerme.

  • Tu bebé llora más de tres horas al día, en más de tres días por semana, durante más de tres semanas.

Y si sientes que ya no puedes más: en el recuadro «Cuando ya no puedes más» encontrarás apoyos disponibles a cualquier hora.

Prematuros: edad corregida

Si tu bebé nació antes de tiempo, es decir, antes de completar la semana 37 de embarazo, guíate por su edad corregida. Para calcularla, resta de su edad cronológica las semanas que se adelantó respecto a la fecha probable de parto que aparece en tu cartilla del embarazo. Un ejemplo: tu bebé nació seis semanas antes y hoy tiene cinco meses. Entonces le encajarán mejor los valores orientativos de unos tres meses y medio que los de cinco meses.

Los bebés prematuros maduran según su fecha probable de parto, no según su cumpleaños: en un estudio, sus periodos de vigilia dependían sobre todo de la madurez, y menos de las semanas transcurridas desde el nacimiento. Por eso, usa la edad corregida hasta aproximadamente los 2 años. Y si otros bebés de la misma edad cronológica ya aguantan más tiempo despiertos, tu hijo no va retrasado: está exactamente donde le corresponde por su edad corregida.

Si tu bebé nació dos semanas antes de la fecha prevista, es decir, con 38 semanas, se considera nacido a término. En ese caso no hace falta corregir nada: con rangos tan amplios, dos semanas apenas marcan diferencia. Las normas de sueño seguro se aplican igual a los prematuros.

Un plan de sueño no es un examen sobre ti. Es un mapa, y tu bebé puede tomar desvíos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puede estar despierto mi bebé?

Depende sobre todo de la edad. Como orientación: justo al nacer, 35–75 minutos; con 2 meses, 60–95 minutos; con 4 meses, 85–150 minutos; con 6 meses, 2–3 horas; con 9 meses, 2,5–3,5 horas; y con 12 meses, 3–4 horas. Los niños pequeños con una sola siesta al mediodía suelen estar despiertos 5–5,5 horas, y con 2 años, 5–6 horas. En las tablas de arriba tienes los valores para cada mes. Empieza por la mitad del rango y observa a tu hijo: la primera ventana de vigilia de la mañana suele ser de las más cortas, y la alimentación a demanda siempre va primero. Las ventanas de vigilia son valores prácticos orientativos, no una obligación.

¿Cuándo dormirá mi bebé toda la noche?

En los estudios, «dormir del tirón» suele significar dormir 6–8 horas seguidas, no toda la noche. Muchos bebés lo consiguen en algún momento del primer año, pero ni mucho menos todos al mismo tiempo. En un estudio canadiense con casi 400 bebés, a los seis meses más de la mitad todavía no dormía 8 horas seguidas. A los doce meses, algo más de una cuarta parte seguía sin dormir 6 horas seguidas. Los investigadores no encontraron relación con el desarrollo mental ni motor. Los despertares breves al cambiar de fase de sueño siguen siendo normales hasta la primera infancia.

¿Tengo que despertar a mi bebé si duerme mucho?

Sí, mientras todavía no haya recuperado su peso de nacimiento: en ese caso, no debería pasar más de unas cuatro horas sin comer, contadas desde el inicio de la última toma. En el apartado sobre las primeras ocho semanas explicamos cómo despertar con suavidad a un recién nacido muy dormilón. Después, a un bebé sano que gana peso bien ya no hace falta despertarlo para darle de comer, salvo que en el hospital o en la consulta de pediatría te hayan dado un plan específico, por ejemplo si es prematuro, tuvo bajo peso al nacer, ictericia o una ganancia de peso escasa. Si notas los pechos muy tensos porque de repente tu bebé duerme muchas horas, puedes despertarlo para amamantarlo o extraerte un poco de leche con la mano, porque las pausas largas pueden favorecer una obstrucción o congestión mamaria. Si duerme muchísimo de día y por la noche pasa mucho rato despierto, puedes terminar con suavidad una siesta diurna muy larga. No hay un límite fijo de minutos para hacerlo: suele ayudar más la luz y la vida normal durante el día, y la oscuridad y la calma por la noche.

Mi bebé duerme más o menos de lo orientativo: ¿debo preocuparme?

Normalmente, no. La necesidad de sueño varía mucho de un niño a otro. La National Sleep Foundation de Estados Unidos señala que valores algo fuera del rango recomendado pueden ser perfectamente normales en un niño sano, aunque desviarse mucho y de forma sostenida es raro. Más importante que cualquier suma es cómo ves a tu bebé: se despierta bien y permanece despierto un rato, reacciona contigo, come bien, moja suficientes pañales y gana peso. Conviene que lo valore un profesional si duerme llamativamente poco y casi no hay forma de calmarlo, o si duerme muchísimo, cuesta despertarlo, está flácido o come mal. En ese caso valen las señales del recuadro «Señales de alarma». Si dudas, lleva un diario de sueño durante unas tres semanas y llévalo a pediatría.

Mi bebé solo hace siestas cortas. ¿Estoy haciendo algo mal?

No. En los primeros meses, la duración de las siestas cambia muchísimo: puede ser normal desde 20 minutos hasta varias horas. No suele ser hasta alrededor de los ocho meses cuando en muchos bebés tanto la duración como la hora se vuelven más estables. Si tu bebé se despierta llorando a los 20 minutos, puedes intentar durante unos minutos ayudarle a volver a dormirse con cercanía, tarareo o balanceo. Si no funciona, levántate con él y calcula la siguiente ventana de vigilia más bien en el extremo bajo del rango. También una cabezadita corta en el coche o en el carrito cuenta como siesta: después, tu bebé suele volver a tener sueño antes.

¿Cuándo tiene sentido un horario fijo de sueño por reloj?

Por lo general, a partir de alrededor de los ocho meses, cuando las siestas llegan de forma fiable a horas parecidas. Antes de eso, las ventanas de vigilia y las señales de sueño son una brújula mejor. Aun así, puedes poner cierto marco desde pronto: una hora de levantarse más o menos similar y un ritual nocturno breve, siempre parecido, de alrededor de media hora. Como regla práctica para la mañana: si tu bebé toma a las 5:00 y después sigue durmiendo, eso todavía forma parte de la noche. El día empieza con el despertar tras el cual ya se queda despierto. En los primeros meses no hace falta despertarlo para eso. Más adelante sí puedes despertarlo por la mañana a una hora parecida: también la sociedad alemana de pediatría recomienda horas regulares para dormir y levantarse.

Mi bebé se despierta cada mañana a las 5:00. ¿Qué puedo hacer?

Haz primero las cuentas: si tu hijo se duerme a las 18:00 y necesita once horas de noche, a las 5:00 ya ha dormido lo que necesita. En ese caso puede ayudar una hora de dormir un poco más tardía: pruébalo en pasos de unos 15 minutos y observa si el despertar se mueve con ello. No siempre pasa: en un análisis grande de datos de una app, la hora de despertarse se mantuvo bastante estable a partir de alrededor de los cinco meses; acostarse más tarde se asoció más bien con noches más cortas. También ayuda una habitación oscurecida si amanece pronto, y mantener el tiempo hasta levantarse igual de tranquilo y oscuro que la noche. En bebés menores de seis meses, una toma temprana es normal; entonces la clave suele ser que después vuelvan a dormirse.

¿Qué hago con el cambio de hora?

En España (y en el resto de Europa), el reloj se adelanta una hora el último domingo de marzo y se retrasa una hora el último domingo de octubre; si vives en un país sin cambio de hora, esto no te afecta. Si tu bebé tiene menos de unos seis meses, desde el domingo simplemente vivís con el nuevo horario y durante unos días os guiáis por las ventanas de vigilia. Con bebés mayores y niños pequeños ayuda una transición suave: empieza cuatro días antes y mueve cada día unos 15 minutos la hora de levantarse, las siestas, las comidas y la hora de dormir; en marzo, antes; en octubre, después. En otoño merece especialmente la pena para los madrugadores, que si no se despertarían una hora antes con el reloj nuevo. La luz del día y pasar tiempo fuera ayudan al reloj interno; y una habitación en penumbra, si todavía hay mucha luz a la hora de dormir. La mayoría de los niños se adapta en alrededor de una semana.

Las noches tranquilas empiezan aquí.

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