Desarrollo0–3 meses

El primer baño en casa

¿Cuándo meterle en la bañera, a qué temperatura y durante cuánto tiempo?

34 min de lectura

Un cuerpecito diminuto y resbaladizo, dos manos que de repente ya no parecen tan seguras y la duda de si el agua estará demasiado caliente: para muchas familias, el primer baño en casa se siente como una pequeña prueba. La respuesta corta es esta: en casa no hay una fecha fija; mientras siga el resto del cordón umbilical, basta con lavar por partes, y si el ombligo está seco y sin irritación, se puede dar un baño corto. Agua a 36–37 °C, habitación a al menos 23 °C, 5–10 minutos, y tu bebé nunca se queda solo. Aquí te contamos, paso a paso, cómo bañarlo con seguridad, incluso si estás tú sola.

Lo esencial

Temp. del agua
36–37 °C
Temp. ambiente
mín. 23 °C
Duración del baño
5–10 minutos
Vigilancia
nunca a solas

¿Cuándo dar el primer baño?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda esperar 24 horas tras el nacimiento para el primer baño, o al menos seis horas. La razón principal es la temperatura: la piel mojada pierde calor, y un recién nacido aún compensa mal ese calor que pierde. Además, en los estudios los bebés recibían lactancia materna exclusiva con más frecuencia cuando el primer baño no se hacía en las primeras seis horas. Por eso, las primeras horas son para el piel con piel y la primera toma al pecho.

En casa, esta recomendación importa sobre todo tras un alta precoz o un parto en casa: en ese caso, el primer baño será como pronto al día siguiente. La capa blanquecina y cremosa con la que nacen muchos bebés se llama vérnix caseosa. No es suciedad: cuida y protege la piel. Déjala que se absorba sola.

Si ya estáis en casa, no tienes nada que «recuperar». Un recién nacido apenas se ensucia. Da igual si bañas por primera vez a tu bebé el tercer día, el décimo o incluso a las diez semanas porque hasta ahora solo lo habíais lavado por partes: no has llegado tarde a nada y puedes empezar cuando quieras.

Bebés prematuros y bebés pequeñitos: Se considera prematuros a los bebés que nacen antes de completar la semana 37. También los nacidos en las semanas 35 o 36 y los bebés con bajo peso al nacer se enfrían antes, y el baño puede estresarles. En su caso: baños más cortos, habitación bien calentita, mejor aún un baño envuelto (te lo explicamos más abajo) y, antes, consulta en el hospital o en la consulta de pediatría.

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¿Nadie te lo ha enseñado? Puedes hacerlo

En España, en la sanidad pública te atiende en el posparto la matrona de tu centro de salud, pero lo normal es que nadie venga a casa a bañar al bebé contigo. No pasa nada: este artículo te explica cada paso para que puedas hacerlo sola. Y si te surgen más dudas, tienes estos apoyos:

  • Tu pediatra: lleva tus preguntas sobre el baño y el ombligo a la primera revisión del niño sano, en la primera semana, o a la del primer mes.

  • Tu matrona: en la consulta de la matrona de tu centro de salud también puedes preguntar por el baño y el cuidado del ombligo.

  • Apoyo si todo se te hace cuesta arriba: pregunta en tu centro de salud (a la matrona o a la enfermera de pediatría) o en los servicios sociales de tu ayuntamiento.

  • Talleres de la matrona: en los talleres de tu centro de salud suelen enseñar cómo bañar a un bebé con un muñeco.

Con tu matrona puedes consultar en cualquier momento del posparto; para bañarlo, no la necesitas.

Bañar al bebé con el resto del cordón umbilical

En pocas palabras: las dos opciones son válidas. Si te sientes más tranquila lavándolo por partes, sigue así hasta que el ombligo cicatrice. Si el ombligo se ve calmado, sin irritación, y a tu bebé le gusta el agua, hay poco que desaconseje un baño corto. Las recomendaciones profesionales aquí no son idénticas:

  • Academia Americana de Pediatría (AAP): solo lavado por partes hasta que se caiga el resto, normalmente al cabo de una o dos semanas.

  • Servicio público de salud británico (NHS): mantener el ombligo limpio y seco; algunos hospitales británicos permiten antes un baño poco profundo con agua clara.

  • Organismo alemán de salud pública: si no hay signos de infección, también puedes bañarlo antes de que cicatrice, aunque lavarlo por partes es totalmente suficiente.

Un pequeño estudio canadiense de 2004 con 102 bebés sanos nacidos a término no encontró diferencias en la cicatrización del ombligo entre el baño en bañera y el lavado por partes; de hecho, los bebés bañados perdieron menos calor. Un único estudio, además antiguo, no resuelve todas las dudas, pero sí va en contra de la idea de que un baño corto perjudique a un ombligo sano. Cuídalo así en cualquier caso:

  • Seco es el mejor cuidado. No pongas nada: ni polvos, ni pomadas, ni tiritas, ni alcohol, ni espráis desinfectantes, salvo que te lo haya indicado un profesional sanitario.

  • Límpialo solo si hace falta, por ejemplo si se ha manchado de orina o heces: con un disco de algodón y agua limpia; después, sécalo a toques con otro disco limpio. Nada de bastoncillos ni secador.

  • Cierra el pañal por debajo del ombligo o dobla el borde hacia abajo para que le dé el aire.

  • Nunca tires del resto del cordón, aunque cuelgue ya solo de un hilito. Si después de tres semanas sigue ahí, coméntalo en la consulta de pediatría.

  • Unas gotas de sangre al caerse son normales, igual que un leve exudado durante unos días. Si el ombligo supura durante más tiempo o queda un pequeño bultito rosa y húmedo, enséñalo en la consulta. El enrojecimiento, la hinchazón o el mal olor no son normales: mira el recuadro «Fíjate en esto».

Aseo por partes o un baño corto: si el ombligo está sano, ambas opciones están bien.

Qué necesitas para el baño

Repasa esta lista antes de abrir el grifo. Lo que falte ahora tendrías que ir a buscarlo después, y eso ya no es una opción en cuanto tu bebé esté en la bañera.

  • una bañera de bebé o un cubo de baño, colocados sobre una superficie estable y antideslizante

  • un termómetro de baño

  • dos toallas: una con capucha para tu bebé y otra como base seca en el cambiador; si tienes radiador, puedes templarlas encima, tibias, no calientes

  • dos manoplas o discos de algodón, separados para la parte de arriba y para la zona del pañal

  • una muselina para sujetarlo en el agua o para el baño envuelto

  • un pañal limpio y la ropa, ya desabrochada y colocada en el orden en que la vas a necesitar

  • si acaso, y solo a partir del primer mes: una loción lavante suave y sin perfume

Y en cuanto a ti: lávate las manos, quítate anillos, reloj y pulseras, recoge el pelo largo y lleva las uñas cortas. Pon el móvil en silencio, pero déjalo a mano: no para mirar mensajes, sino para poder llamar al 112 en una emergencia sin soltar a tu bebé. Si tienes herpes labial, no te toques la lesión, lávate especialmente bien las manos y no beses a tu bebé: el herpes es peligroso para los recién nacidos. Si puede encargarse otra persona del baño, mejor todavía.

Calor: si hace falta, calienta el baño hasta al menos 23 °C y mantén cerradas la ventana y la puerta; con calor, apaga el aire acondicionado o el ventilador para que no haya corriente. Si usas un calefactor, enciéndelo antes, apágalo y sácalo de la habitación antes de que entre el agua. Un calefactor mural sobre el cambiador está bien si está fijado de forma permanente, respeta la distancia mínima del fabricante y nunca cuelga sobre la bañera.

El lugar adecuado: lo ideal es que la bañera y el cambiador estén uno al lado del otro, para no tener que llevar por la casa a un bebé mojado.

  • Bañera sobre el cambiador: cuida la espalda, pero solo con un soporte bien fijo y aprobado por el fabricante para usar la bañera llena.

  • Dentro de la bañera grande o del plato de ducha: muy estable, aunque tendrás que arrodillarte delante, mejor sobre un cojín.

  • En el suelo: sobre una toalla, en una base que no vuelque; va muy bien para el cubo de baño.

  • No la pongas haciendo equilibrio sobre la lavadora, un taburete o el borde de la bañera. El lavabo tampoco es lo ideal: tu bebé puede golpearse con el grifo.

Mientras lo preparas todo, tu bebé está en su cuna o moisés, no en el cambiador. Nunca transportes una bañera llena: vacíala por el desagüe o saca el agua a recipientes; después de una cesárea, mejor que lo haga otra persona.

El momento adecuado

Ni justo después del pecho o el biberón, ni con hambre, ni cuando tu bebé ya está quejoso de cansancio: eso recomienda también el NHS. En un recién nacido que toma cada dos o tres horas, puede parecer una ventana diminuta. Como regla práctica suele ayudar esto: alrededor de media hora después de comer, al principio de una fase despierta, cuando tu bebé mira tranquilo y ya no regurgita.

Fíjate en las primeras señales de hambre: chasquear los labios, mover la cabeza buscando, sacar la lengua, llevarse la mano a la boca. El llanto es una señal tardía. Si tu bebé tiene hambre, primero come y el baño puede esperar. Si el hambre aparece en mitad del baño, puedes interrumpirlo en cualquier momento. Después del baño, ofrécele directamente el pecho o el biberón, mejor aún en piel con piel: calienta y calma.

Y si justo hoy tú estás agotada, el baño también puede ser mañana. Tu bebé no se pierde nada.

Agua del baño: 36–37 °C

El agua del baño para un bebé debe estar a 36–37 °C, es decir, más o menos a temperatura corporal; si dudas, mejor un poco más fresca que demasiado caliente. Deja correr primero el agua fría y luego la caliente, y mézclala bien para que no queden zonas más calientes. Después mide la temperatura y vuelve a hacerlo justo antes de meter al bebé, porque mientras preparas todo el agua se enfría.

Además ayuda la prueba de la sensación, pero no con las yemas de los dedos, sino con la piel fina del codo o de la cara interna de la muñeca. Ahí el agua debe notarse agradable, sin pinchazo ni sensación de calor. Si hoy no tienes el termómetro de baño, esta prueba es el recurso de última hora: mejor algo fresca y un baño más corto.

¿Por qué tanta precisión? La piel del bebé se escalda mucho más rápido que la nuestra: el agua a 60 °C provoca escaldaduras de segundo grado en solo tres segundos.

¿Cuánta agua? Para la bañera de bebé, la AAP habla de unos cinco centímetros de agua: tu bebé debe estar tumbado en el agua, no flotando en ella. Pero la seguridad no la da el nivel del agua, porque incluso unos pocos centímetros bastan para ahogarse. La seguridad la da tu mano.

No dejes correr más agua mientras tu bebé esté en la bañera. La temperatura del grifo puede cambiar de golpe. Si el agua se enfría demasiado, el baño se termina; cinco minutos ya son suficientes. Solo se puede añadir agua si una segunda persona sostiene mientras tanto a tu bebé, bien envuelto y calentito en brazos.

Cómo bañar al bebé paso a paso

Antes de bañar a tu bebé: a partir de ahora, una mano se queda siempre en tu bebé hasta que esté vestido, y todo debe estar al alcance de la mano: así lo mantienes seguro. El agarre de baño parece raro la primera vez, y después de unos cuantos baños sale solo. Puedes practicarlo en seco antes, con un muñeco o una toalla enrollada, mientras tu bebé duerme.

  1. Primero la cara, en el cambiador: lava los ojos y la cara con agua limpia como en el aseo por partes (lo explicamos más abajo), mientras tu bebé aún está vestido. En la bañera ya lavas solo el cuerpo.

  2. Desvestir: el pañal, al final. Si el culito está sucio, límpialo antes, así el agua del baño se mantiene limpia.

  3. Cómo sujetarlo (si eres diestra; si no, al revés): tu antebrazo izquierdo va por debajo de la nuca y los hombros de tu bebé, y la cabecita descansa cerca de tu muñeca. Con la mano izquierda sujetas la parte superior del brazo izquierdo de tu bebé —el brazo que queda más lejos de ti—, con el pulgar por arriba y el resto de dedos en la axila. Tu mano derecha sostiene el culito y los muslos. No lo sujetes nunca de la mano ni de la muñeca: la piel mojada resbala.

  4. Meterlo en el agua: baja a tu bebé despacio, primero los pies y el culito, con la cabecita algo más alta que el cuerpo. Muchos bebés se asustan si sienten que se hunden hacia atrás sin apoyo, así que hazlo poco a poco, si quieres con una muselina sobre el pecho y la barriga. La boca, la nariz y los ojos deben quedar siempre fuera del agua; la parte de atrás de la cabeza y las orejas pueden mojarse.

  5. Lavar: cuando el culito descansa en el fondo de la bañera, tu mano derecha queda libre. Con ella lavas de arriba abajo: cuello y pliegues, brazos y manos, barriga y piernas. La zona del pañal se lava al final; justo debajo de esta lista te explicamos cómo hacerlo.

  6. Mantener el calor: lo que queda fuera del agua se enfría rápido. Por eso, ve echando una y otra vez agua templada sobre el pecho y la barriga.

  7. Espalda: no hace falta dar la vuelta al bebé para lavársela. Basta con pasar la manopla por debajo de la espalda y el culito mientras está boca arriba; también más adelante seguirá siendo la forma más sencilla.

  8. Pelo, si hace falta: inclina la cabecita ligeramente hacia atrás sobre tu antebrazo y pasa la manopla mojada desde la frente hacia la nuca, así no le entra agua en los ojos. La fontanela, la zona blandita de la cabeza, la puedes lavar con normalidad y suavidad; lo único que no debes hacer es presionar.

  9. Sacarlo: la toalla con capucha debe estar extendida en el cambiador, con la capucha arriba. Con el mismo agarre, volviendo a colocar la mano derecha bajo el culito, levanta a tu bebé pegado a tu cuerpo y pásalo directamente a la toalla. Ponle la capucha enseguida: una cabeza mojada se enfría rápido.

  10. Secar: a toques, sin frotar, y muy bien en todos los pliegues: cuello, detrás de las orejas, axilas, ingles, entre los dedos de manos y pies. Las orejas, solo por fuera, nunca con bastoncillos. Al final, el ombligo.

  11. Vestir: cierra el pañal por debajo del ombligo, vístelo y quítale la capucha en cuanto el pelo esté seco. Si tienes que darte la vuelta, llévate al bebé contigo o déjalo en el suelo.

  12. Vaciar el agua: solo cuando tu bebé esté seguro en su cuna o con otra persona.

Higiene íntima: así se hace En las niñas, lava siempre de delante hacia atrás, es decir, de la vulva al culito, para que las bacterias intestinales no pasen hacia delante. Los labios se limpian solo por fuera y con suavidad. Un poco de flujo blanquecino o algo de sangre vaginal en las niñas recién nacidas es normal. En los niños, nunca eches hacia atrás el prepucio, porque en los primeros años de vida lo habitual es que siga adherido al glande. Lava solo por fuera, incluidos el escroto y el pliegue que queda debajo, y sécalo todo bien.

Bañarlo entre dos: si la primera vez hay otro adulto contigo —tu pareja, la abuela, una amiga o una vecina de confianza—, una persona sostiene al bebé con las dos manos en la cabeza y el culito, y la otra lo lava. En el siguiente baño, cambiáis.

Bañarlo tú sola es lo habitual en muchas familias y funciona con esta guía: todo al alcance sin dar un paso, no cojas el teléfono y, si el agua se enfría, da el baño por terminado en vez de rellenar la bañera.

Al bañar a un bebé, lo importante son unas manos cálidas que no lo sueltan, no una técnica perfecta.

Seguridad durante el baño

No dejes nunca a tu bebé solo en el agua, ni siquiera unos segundos. Ni para coger la toalla, ni para atender el teléfono, ni para abrir la puerta. El ahogamiento ocurre rápido y en silencio, sin chapoteos y sin gritos, y para eso bastan unos pocos centímetros de agua, justo los que hay en cualquier bañera de bebé.

Si llaman a la puerta, solo hay dos opciones: no abrir o envolver a tu bebé en la toalla y llevártelo contigo. Además:

  • Los accesorios de baño no sustituyen una mano sobre el bebé. Los asientos y aros de baño pueden volcar; la AAP desaconseja los asientos de baño. Las hamacas, redes y reductores para recién nacidos alivian la espalda, pero invitan a apartar las dos manos un momento.

  • No uses flotadores de cuello. Se anuncian incluso para bebés de pocas semanas; la autoridad sanitaria estadounidense FDA advirtió expresamente contra ellos en 2022 tras una muerte.

  • Los hermanos mayores no son supervisión, ni siquiera los más responsables y ni siquiera un momento. Un niño mayor puede mirar, pero el agua caliente debe quedar fuera de su alcance.

  • Mantén separados la electricidad y el agua: secadores, calefactores y otros aparatos eléctricos no deben estar cerca de la bañera.

  • También en el cambiador, una mano se queda en el bebé. Las caídas del cambiador son accidentes frecuentes en el primer año, y hasta los recién nacidos pueden impulsarse con una fuerza sorprendente.

Si aun así ocurre algo

Si la cara ha quedado bajo el agua: saca a tu bebé de inmediato. Si no responde o no respira con normalidad, pide ayuda a gritos y llama al 112, mejor con el manos libres: desde emergencias te irán guiando por teléfono con la reanimación. No pongas a tu bebé boca abajo ni lo sacudas para que «salga el agua»: solo se pierde tiempo. Aunque parezca recuperarse rápido, tras una inmersión real debe ir al hospital, porque los problemas respiratorios pueden aparecer incluso horas después.

Si solo le ha entrado agua en la cara: si resopla, tose una sola vez y después respira tranquilo, tiene buen color y come con normalidad, por lo general no es grave. Obsérvalo durante las horas siguientes. Si tose repetidamente, respira con esfuerzo, está inusualmente adormilado o se pone pálido o azulado, llama al 112.

Si el agua estaba demasiado caliente: saca a tu bebé de inmediato y quítale la ropa mojada y el pañal. En recién nacidos y lactantes no se enfría la quemadura por el riesgo de hipotermia. En vez de eso, mantén a tu bebé calentito y cubre la zona sin apretar con un paño limpio. Nada de hielo ni remedios caseros como harina, mantequilla, aceite o pasta de dientes. Toda escaldadura en un bebé debe valorarla un profesional sanitario; si es extensa o afecta a la cara, el culito o los genitales, llama al 112.

Para prevenir: hacer un curso de «Primeros auxilios en lactantes y niños pequeños» quita mucho miedo; pregunta en tu centro de salud o en tu ayuntamiento si organizan alguno.

¿Con qué frecuencia y cuánto tiempo?

La respuesta corta: baña a tu bebé de una a tres veces por semana, y cada baño de 5–10 minutos. Los demás días basta con un aseo por partes, porque bañarlo más a menudo puede resecar su piel delicada. La primera vez también bastan dos o tres minutos.

¿Y todos los días? No hace falta, pero se puede si a tu bebé le encanta el agua y la piel se mantiene suave, por ejemplo como parte del ritual de la tarde-noche. En ese caso, que sea corto: como máximo cinco minutos. Si la piel se ve seca o descamada, vuelve a espaciar los baños.

Así lo ven también el organismo alemán de salud pública, la AAP y el NHS: con pequeñas diferencias en la cifra, pero no en lo esencial.

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Entre baño y baño: aseo por partes

Con un aseo por partes, tu bebé se mantiene limpio entre baño y baño. Necesitas dos recipientes con agua del grifo a temperatura corporal, comprobada con el codo —uno para la parte de arriba y otro para la zona del pañal—, además de discos de algodón suaves o dos manoplas, una toalla y un pañal limpio. Coloca a tu bebé sobre el cambiador en una habitación cálida y cúbrelo con la toalla. Solo destapa la zona que estás lavando en ese momento, así el resto se mantiene caliente. Y también aquí, una mano se queda siempre en el bebé.

  1. Ojos: pasa suavemente un disco humedecido sobre el ojo cerrado; usa un disco limpio para cada ojo y para cada pasada. Algunas recomendaciones lo indican de dentro hacia fuera y otras al revés; lo importante es usar un disco limpio cada vez.

  2. Cara y orejas: seca o limpia la cara a toques; las orejas, solo por fuera y por detrás. Los bastoncillos no deben entrar en el oído.

  3. Cuello: en los pliegues del cuello suelen quedar restos de leche. Levanta la barbilla con cuidado y limpia bien los pliegues.

  4. Manos y axilas: muchos recién nacidos cierran mucho los puñitos. Abre los dedos con suavidad y lava las palmas y los pliegues de las axilas.

  5. Ombligo: mientras el resto del cordón siga ahí, límpialo solo si se ensucia y con agua limpia; después, seca a toques.

  6. La zona del pañal, al final: con el segundo recipiente y discos limpios; en las niñas, de delante hacia atrás; en los niños, sin echar hacia atrás el prepucio.

  7. Secar a toques: muy bien en todos los pliegues y, después, volver a vestirlo enseguida.

Se tarda menos de cinco minutos y la piel lo agradece. En los días más caóticos, también basta con cara, cuello, manos y culito.

¿Aditivos, jabón, aceite?

Para la piel del bebé, durante el primer mes basta con agua limpia. El NHS recomienda evitar en este tiempo los aditivos de baño, las lociones y las toallitas con añadidos; es decir, toallitas con perfume, alcohol o loción. En casa, lo más suave es agua y una manopla; las toallitas, como mucho fuera de casa, y mejor sin perfume.

Más adelante, si acaso, basta con una loción lavante suave y sin fragancias, usada con moderación y solo donde haga falta, por ejemplo en el culito. Los baños de espuma resecan la piel delicada.

Dos noes muy claros: nada de baños para el resfriado ni preparados de hierbas, y nada con aceites esenciales como alcanfor, eucalipto, mentol o menta. El instituto alemán de evaluación de riesgos advierte de que incluso pequeñas cantidades pueden desencadenar en los bebés un espasmo laríngeo potencialmente mortal con parada respiratoria. Y tampoco polvos de talco para bebés: si se inhalan, dañan las vías respiratorias.

Si la piel se descama en las primeras semanas, por lo general no hay de qué preocuparse, sobre todo en los bebés que nacieron después de la fecha prevista: en ellos, la vérnix protectora ya casi ha desaparecido antes del parto. Si la piel sigue muy seca, consúltalo en la consulta de pediatría. Un baño con aceite o un aditivo relipidizante se añade solo al final; con eso tu bebé resbala más, así que sujétalo mejor. El aceite de oliva no es una buena opción: el NHS no lo recomienda.

Las escamas amarillentas y grasas del cuero cabelludo (costra láctea) son inofensivas. No las arranques: abrándalas con un poco de crema de cuidado sin perfume y luego retíralas suavemente con un cepillo blando para bebé. Si la zona está enrojecida, hinchada o supura, enséñala en la consulta de pediatría.

Después del baño: la piel sana del bebé no necesita crema. Las uñas, ahora blanditas por el agua, se cortan más fácilmente: con unas tijeritas redondeadas para bebé, siguiendo la curva. Si te apetece, podéis terminar con un pequeño masaje: acaricia la barriga con círculos suaves, desliza las manos por brazos y piernas, y durante el primer mes mejor sin aceite.

Para la piel delicada de tu bebé, menos es más: a menudo basta con agua sola.

¿Bañera de bebé o cubo de baño?

¿Hace falta una bañera de bebé? No. Es práctica porque tu bebé queda tumbado y llegas bien a todas las zonas. También puedes bañarlo en la bañera grande con unos pocos centímetros de agua, arrodillándote delante: el agarre de baño es el mismo. Si vas a comprar una, fíjate en que sea estable, antideslizante, con desagüe y de un tamaño que os encaje en casa.

El cubo de baño: tu bebé va sentado, erguido y recogidito, casi como dentro del útero, rodeado de agua calentita hasta los hombros. Algunos recién nacidos se relajan visiblemente ahí; a otros no les gusta nada. Así se hace:

  1. Coloca el cubo en el suelo o dentro de la bañera grande vacía, nunca sobre el cambiador ni sobre la lavadora: es alto y estrecho y puede volcar con facilidad.

  2. Llénalo hasta que, sentado, el agua le llegue a tu bebé hasta los hombros, y mide 36–37 °C.

  3. Con el agarre de baño, baja a tu bebé despacio al agua, primero el culito y con las piernas flexionadas.

  4. Después, una mano sostiene la barbilla, con pulgar e índice apoyados en la mandíbula inferior, sin presionar el cuello. La otra mano va en la nuca y la parte de atrás de la cabeza. La cabeza queda fuera del agua, y no lo sueltas.

  5. En el cubo se trata más de relajarse que de lavar. Para sacarlo, una mano va bajo las axilas y la otra bajo el culito, directo a la toalla.

  6. Cuando tu bebé ya no quepa cómodo ahí, toca pasar a la bañera.

Si el cubo te da inseguridad, quédate tranquilamente con la bañera.

Bañaros juntos en la bañera grande puede ser muy agradable, sobre todo con bebés que lloran en la bañera pequeña. El NHS lo propone expresamente cuando un bebé tiene miedo al baño. Para hacerlo con seguridad:

  • La temperatura se ajusta a tu bebé: 36–37 °C, aunque a ti te parezca fresca.

  • Flexiona las piernas y coloca a tu bebé boca arriba sobre tus muslos, con la cabeza hacia tus rodillas, de forma que os miréis. Solo la cantidad de agua necesaria para que el cuerpo quede dentro y la boca y la nariz sigan libres.

  • Pon una alfombrilla antideslizante en la bañera; nada de aceite de baño ni espuma, porque resbalan.

  • Solo si estás despierta y en plenas condiciones: no si estás agotada, después de beber alcohol o tras tomar medicación que dé sueño. Si te mareas, termina el baño.

  • Entre dos: entra tú primero sola y que luego te pasen al bebé; antes de salir, vuelve a dárselo a la otra persona.

  • Si estás sola: deja a tu bebé, envuelto en una toalla, sobre una manta en el suelo justo al lado de la bañera; entra tú, y luego tómalo en brazos. Para salir, vuelve a dejarlo primero allí. Si esto te parece inestable, bañaros juntos solo cuando haya alguien contigo.

Que tú ya puedas meterte en la bañera depende de cómo haya sido tu parto. Muchas matronas aconsejan esperar con los baños de inmersión hasta que terminen los loquios, normalmente a las seis u ocho semanas, y a que una cicatriz de cesárea esté curada. Si dudas, pregunta a tu matrona, por ejemplo en la revisión de la cuarentena.

¿Y ducharse? Con un recién nacido en brazos, mejor no: los dos resbaláis, no tienes una mano libre y el chorro le da en la cara. Si solo tienes ducha, coloca la bañera del bebé dentro del plato de ducha.

De cara a más adelante: tu bebé solo podrá sentarse solo en la bañera grande cuando se siente de forma estable sin ayuda, y aun así nunca sin supervisión. Los asientos de baño siguen siendo tabú.

No existe la bañera perfecta: la buena es la que a ti te da seguridad.

Mi bebé llora al bañarlo

A algunos bebés les encanta el agua desde el primer día; otros protestan a pleno pulmón. Las dos cosas son normales. Tu bebé no tiene que «aprender» a bañarse: puede ir acostumbrándose a su ritmo. Muchas veces hay algo sencillo detrás: tiene frío, le está entrando hambre, ya está cansado, o tanta agua le resulta inmensa después de meses en un espacio tan recogido. Qué puede ayudar:

  • Revisa el calor: ¿la habitación está lo bastante caliente?, ¿hay corriente?, ¿quizá el agua ya se ha enfriado?

  • Dale contención: coloca una muselina flojita sobre el pecho y la barriga o prueba el baño envuelto.

  • Acorta el baño: dos o tres minutos en el agua también cuentan.

  • Haz una pausa: unos días solo aseo por partes y luego lo vuelves a intentar, si quieres en el cubo o contigo en la bañera grande.

El baño envuelto paso a paso: en los hospitales se usa sobre todo con bebés prematuros, porque la suave contención les da seguridad. También puedes hacerlo tú sola:

  1. Extiende una tela fina y grande de muselina o algodón afelpado y coloca encima a tu bebé desvestido.

  2. Ponle los brazos flexionados sobre el pecho y envuélvelo flojito con la tela. Las piernas quedan flexionadas y con movilidad, lo cual es bueno para las caderas.

  3. Sujeta a tu bebé con el agarre de baño por encima de la tela y bájalo poco a poco al agua. La tela se empapa y mantiene el calor; sujétalo igual de firme que siempre.

  4. Para lavarlo, destapas solo un brazo o una pierna cada vez, lo lavas y vuelves a cubrirlo con la tela.

  5. Al final, abres la tela mojada y pasas a tu bebé directamente a la toalla seca.

Si llora solo después del baño, muchas veces es porque se enfría al secarlo y vestirlo, o porque le entra hambre. Entonces ayuda: envolverlo rápido, ofrecerle el pecho o el biberón y achucharlo en piel con piel.

¿Está lo bastante calentito? Tócale la nuca o entre los omóplatos: caliente y seco es lo correcto; sudado significa demasiado calor. Las manos y los pies fríos por sí solos son normales. Si en el agua se inquieta, notas la piel fresca o ves los labios pálidos, termina el baño. Para calentarlo, ponlo en piel con piel sobre tu pecho y tapaos a los dos. Nunca con bolsa de agua caliente, saco de semillas, almohadilla eléctrica ni manta eléctrica: existe riesgo de quemaduras o sobrecalentamiento.

Tu bebé no tiene que aprender a bañarse. Puede ir acostumbrándose a su propio ritmo.

El baño como ritual para dormir

En las primeras semanas da igual si bañas a tu bebé por la mañana o por la noche. Los recién nacidos aún no distinguen entre día y noche; el ritmo suele empezar a asomar hacia la octava semana y se consolida en los meses siguientes. Elige simplemente una fase tranquila en la que esté despierto y en la que tengáis tiempo.

A partir de ahí, el baño puede ser una pieza más de la tarde-noche: baño, mimos o un pequeño masaje, pecho o biberón, saco de dormir, una canción suave, luz fuera. Estas rutinas repetidas siempre igual orientan a los bebés. En un estudio con niños de 7 a 36 meses, los que tenían una rutina fija por la noche se dormían antes y se despertaban menos; el estudio estaba financiado por un fabricante de productos de cuidado para bebés, y lo que se analizó fue la rutina completa, no el baño por sí solo.

Para un bebé menor de tres meses eso significa: puedes probar un ritual de tarde-noche, pero no es obligatorio. A algunos bebés el agua los espabila en vez de darles sueño. En ese caso, báñalo por la mañana y busca para la noche otra señal: poner el saco de dormir, bajar la luz, cantar siempre la misma canción. Un ritual también funciona sin agua.

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Fíjate en esto

Ese mismo día, a tu pediatra —fuera de su horario, a las urgencias de atención primaria de tu zona—, si:

  • la piel justo alrededor del ombligo está enrojecida, el ombligo se hincha, duele al tocarlo, huele mal o sale una secreción amarillenta o verdosa

  • la herida del ombligo sangra y no deja de hacerlo; unas gotas al desprenderse son normales

  • la piel o la parte blanca de los ojos se vuelven amarillas, las heces son claras y blanquecinas como crema, o la orina es oscura

  • tu bebé está más adormilado de lo normal, aunque se despierta bien, y aun así se salta varias tomas o, a partir del quinto día de vida, moja menos de 6 pañales bien pesados en 24 horas

Ayuda médica inmediata —fuera del horario de tu centro de salud, lo mejor es ir directamente a las urgencias pediátricas de un hospital; si hay peligro de muerte, llama al 112 (en España; fuera de Europa, al número de emergencias de tu país)— la necesita tu bebé si:

  • tiene menos de tres meses y fiebre, es decir, 38,0 °C o más medidos por vía rectal, aunque por lo demás parezca espabilado y aunque sea después de una vacuna

  • tiene menos de tres meses y al medir por vía rectal marca menos de 36,5 °C, aunque ya lo hayas calentado en piel con piel, lo hayas tapado y, pasado un rato, hayas vuelto a medir

  • el enrojecimiento alrededor del ombligo se extiende hacia la piel de la barriga —marca el borde con un bolígrafo— o el enrojecimiento del ombligo se acompaña de fiebre, dificultad para comer o somnolencia

  • el color amarillento aparece ya el primer día de vida

  • apenas se despierta o está flácido, no come nada o respira quejándose; en ese caso, llama al 112

  • se ha escaldado; si afecta a una zona grande o a la cara, el culito o los genitales, llama al 112

  • ha tenido la cara bajo el agua y después tose, respira con esfuerzo, parece inusualmente adormilado o está pálido o azulado; entonces llama al 112, aunque parezca recuperarse rápido

Cómo medir bien: por vía rectal con un termómetro digital, porque los termómetros de oído no son fiables en bebés pequeños. No midas justo después del baño; espera a que tu bebé esté vestido y tranquilo, si no, el valor puede engañar.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo puedo bañar a mi bebé por primera vez?

En casa, cuando os venga bien. La OMS solo recomienda que el primer baño sea como pronto 24 horas después del nacimiento para que tu bebé no se enfríe; esto importa sobre todo tras un alta precoz o un parto en casa. Después no hay una fecha fija. Mientras siga el resto del cordón umbilical, basta con lavar por partes; si el ombligo está seco y sin irritación, se puede dar un baño corto.

¿Puedo bañar a mi bebé antes de que se caiga el resto del cordón?

Sí, si el ombligo está seco y sin irritación, aunque no es necesario. La AAP recomienda lavar solo por partes hasta que se caiga; el organismo alemán de salud pública considera posible también el baño antes. Después, seca muy bien el ombligo a toques y cierra el pañal por debajo.

¿Puedo bañar a mi bebé todos los días?

Sí, si a tu bebé le gusta y la piel se mantiene suave; en ese caso, como mucho cinco minutos. No hace falta: con una a tres veces por semana basta, y los demás días es suficiente un aseo por partes. Si la piel se seca o se descama, vuelve a espaciar los baños.

¿Cuánto tiempo debo esperar después del pecho o del biberón para bañarlo?

No hay un número fijo de minutos; como orientación práctica suele ayudar esperar alrededor de media hora. Más importante que el reloj es esto: tu bebé está saciado, despierto, tranquilo y ya no regurgita. Si muestra señales de hambre como chasquear los labios, buscar o llevarse la mano a la boca, primero va la toma. Si el hambre aparece a mitad del baño, puedes interrumpirlo en cualquier momento.

¿Puede entrarle agua en los oídos durante el baño?

Sí. Si la parte de atrás de la cabeza está en el agua, las orejas también se mojan, y eso no pasa nada. Lo importante es que la boca, la nariz y los ojos queden fuera. Después seca con la toalla el pabellón de la oreja y la piel de detrás, nunca con bastoncillos: pueden lesionar el tímpano.

Mi bebé ha hecho pipí o caca en el agua del baño: ¿qué hago?

No pasa nada, le ocurre a casi todo el mundo. Si ha sido pipí, puedes terminar el baño con calma. Si ha hecho caca, saca a tu bebé, envuélvelo en la toalla y aclárale el culito con agua limpia. La bañera se vacía y se limpia solo cuando tu bebé ya esté en un lugar seguro. No hace falta darle un segundo baño ese mismo día.

¿Puedo bañar a mi bebé después de una vacuna o si está resfriado?

Las recomendaciones profesionales no hablan de prohibir el baño después de las vacunas. Si tu bebé se encuentra bien, puedes bañarlo como siempre y dejar tranquila la zona del pinchazo. Si lo notas inquieto o enfermo, basta con lavarlo por partes. Con resfriado puedes darle un baño corto y calentito, pero sin baños para el resfriado ni aceites esenciales. Importante: una fiebre de 38,0 °C o más en un bebé menor de tres meses siempre debe valorarse de inmediato, también después de una vacuna.

¿Es grave si mi bebé traga agua del baño?

Por lo general, no. Si resopla un momento, tose una vez y después respira tranquilo, tiene buen color y come con normalidad, simplemente obsérvalo durante las horas siguientes. Si la cara estuvo realmente bajo el agua, o si tose repetidamente, respira con esfuerzo, parece inusualmente adormilado o está pálido o azulado, llama al 112: los problemas respiratorios también pueden aparecer con retraso.

Moonsleep ofrece orientación, no consejo médico. Se basa en guías clínicas y fuentes expertas, verificadas con la base de datos de referencia de Moonsleep.